Los intereses de los depósitos bancarios podrían empezar a tener un tratamiento tributario distinto en 2027, pero todavía no existe un impuesto aprobado sobre los ahorros. El punto decisivo será qué ocurra cuando venza, el 31 de diciembre de 2026, la exoneración del Impuesto a la Renta que actualmente alcanza a los intereses de determinados depósitos del sistema financiero.

La discusión llega cuando millones de peruanos mantienen su dinero en bancos, cajas y financieras. Al cierre de 2025, las familias tenían alrededor de S/ 243,000 millones en el sistema financiero, mientras que la SBS registraba 172,6 millones de cuentas de personas adultas. La cifra muestra por qué cualquier cambio tributario sobre los rendimientos del ahorro podría tener efectos que van mucho más allá de quienes mantienen grandes depósitos.


Ahorros pagarían impuesto en 2027: ¿qué harán los depositantes?


¿Qué cambiaría realmente para los ahorristas? 💰

Lo primero es separar dos conceptos que suelen confundirse: el dinero depositado y los intereses que ese dinero genera.

La discusión tributaria no implica necesariamente que el Estado vaya a cobrar un porcentaje directamente sobre todo el saldo de una cuenta. El tratamiento vigente se refiere a los intereses generados por determinados depósitos. El artículo 19 de la Ley del Impuesto a la Renta establece actualmente una exoneración para los intereses de tasa fija o variable obtenidos por depósitos o imposiciones en el sistema financiero, con la excepción de aquellos ingresos que constituyan rentas de tercera categoría. Esa exoneración fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026 mediante el Decreto Legislativo N.° 1549.

Por eso, el escenario de 2027 dependerá de una decisión normativa posterior.

Hay, en términos generales, tres posibilidades:

  • prorrogar nuevamente la exoneración;
  • dejar que termine y aplicar el tratamiento tributario que corresponda bajo la legislación vigente;
  • modificar las reglas y establecer un esquema específico para los intereses de los depósitos.

Esto significa que hoy no puede afirmarse que todos los ahorros pagarán un impuesto desde enero de 2027.


¿Por qué vuelve ahora el debate sobre los depósitos? 📊

La discusión aparece en un contexto de presión sobre las cuentas fiscales y de revisión de los beneficios tributarios.

El Marco Macroeconómico Multianual es el principal documento de planificación económica y fiscal del Gobierno y contiene las proyecciones para los siguientes años, además de evaluar medidas de política económica y fiscal. El MMM 2027-2030 fue aprobado por el Consejo de Ministros en agosto de 2026.

El problema de fondo es conocido: el Estado busca elevar sus ingresos sin afectar innecesariamente la actividad económica, mientras enfrenta gastos crecientes y una recaudación tributaria relativamente baja.

El MMM 2027-2030 plantea precisamente una revisión de la política tributaria y de los gastos tributarios. Para 2027 se estima que estos beneficios representan cerca de S/ 27,697 millones, de acuerdo con información difundida sobre el documento.

En ese escenario, el vencimiento de determinadas exoneraciones abre un espacio para discutir si deben mantenerse, modificarse o eliminarse.

Pero una cosa es evaluar una exoneración y otra muy distinta es aprobar un nuevo impuesto.


¿Cuánto dinero está involucrado? 🏦

El tamaño del ahorro formal explica la sensibilidad del tema.

Según los datos recogidos por Gestión a partir de información de la SBS, al cierre de 2025 había 172,6 millones de cuentas de la población adulta en el sistema financiero y las familias mantenían alrededor de S/ 243,000 millones. La publicación también señala que más de 10 millones de personas tenían este tipo de producto.

El número de cuentas, sin embargo, no debe interpretarse como número de ahorristas.

Una persona puede tener varias cuentas en distintas instituciones o incluso varios productos dentro de una misma entidad. Por eso, para medir el posible efecto de una modificación tributaria resulta más importante observar cuánto dinero genera intereses y qué tipo de depósitos concentran esos fondos.

Ahí aparece una diferencia relevante.

Una cuenta utilizada para recibir el sueldo y pagar servicios no tiene necesariamente el mismo comportamiento que un depósito a plazo utilizado para obtener rentabilidad.


¿Qué pasaría con un depósito de S/ 10,000?

La mejor manera de entender el posible impacto es con un ejemplo.

Supongamos que una persona mantiene S/ 10,000 en un producto que genera una rentabilidad anual de 5%. Antes de cualquier impuesto, obtendría S/ 500 de intereses en un año.

Si hipotéticamente se aplicara una tasa de 5% sobre esos intereses, el impuesto sería S/ 25 y el rendimiento después del impuesto quedaría en S/ 475.

El depósito original seguiría siendo S/ 10,000.

Este ejemplo no representa una tasa aprobada para 2027. Sirve únicamente para mostrar la diferencia entre gravar el capital depositado y gravar el rendimiento.

La distinción es fundamental porque una tasa aplicada al saldo tendría un efecto completamente diferente a una tasa aplicada exclusivamente a los intereses.


¿Los pequeños ahorristas serían los más afectados? 👥

Aquí aparece uno de los principales puntos de discusión.

Para una persona con un ahorro pequeño, los intereses obtenidos pueden representar una parte reducida de sus ingresos, pero también pueden tener un valor importante dentro de su presupuesto familiar.

Por ejemplo, una persona que mantiene dinero reservado para una emergencia puede aceptar una rentabilidad modesta porque prioriza seguridad y liquidez. Si después debe pagar un impuesto sobre los intereses, su rendimiento neto disminuye.

El efecto puede parecer pequeño en soles, pero cambia la comparación entre alternativas.

Si un banco ofrece una determinada tasa y una parte del rendimiento termina tributando, el ahorrista puede comenzar a comparar ese resultado con un depósito en otra entidad, un fondo de inversión, un depósito a plazo con mayor rentabilidad o incluso alternativas fuera del sistema bancario.

Por eso, la discusión no consiste únicamente en cuánto recaudaría el Estado.

También importa cómo reaccionarían los ahorristas y las instituciones financieras.


¿Los depósitos a plazo serían más atractivos o perderían interés? 📈

Los depósitos a plazo podrían convertirse en uno de los productos más sensibles a un cambio de este tipo porque su principal atractivo es precisamente generar un rendimiento conocido durante un período determinado.

La lógica sería sencilla.

Si dos productos ofrecen una rentabilidad similar antes de impuestos, pero uno permite obtener un mayor rendimiento neto después de la carga tributaria, el ahorrista tendrá un incentivo para trasladar su dinero.

En cambio, si las entidades financieras compiten elevando las tasas que ofrecen, podrían intentar compensar parcialmente el efecto tributario.

Eso generaría una nueva competencia por captar depósitos.

El resultado dependería de varios factores: la tasa que finalmente se establezca, el nivel de las tasas de interés del mercado, el monto ahorrado, el plazo del depósito y la capacidad de cada entidad para mejorar sus condiciones.

Por eso no es correcto asumir que una eventual tributación necesariamente provocaría una salida masiva de dinero de los bancos.


¿Qué alternativas podrían buscar los depositantes? 🔎

Si los intereses de los depósitos pierden atractivo después de impuestos, los ahorristas podrían comparar otras opciones.

Una primera reacción sería buscar una entidad financiera que ofrezca una tasa mayor. Esto podría beneficiar a bancos, cajas o financieras capaces de ofrecer mejores condiciones, aunque el riesgo, el plazo y las características del producto también deberían formar parte de la comparación.

Otra posibilidad sería trasladar parte del dinero hacia fondos de inversión o instrumentos del mercado de capitales.

Sin embargo, esta alternativa no significa automáticamente obtener una mayor rentabilidad. Los instrumentos del mercado de capitales tienen distintos niveles de riesgo, liquidez y costos, por lo que no son equivalentes a una cuenta de ahorro o a un depósito a plazo.

También podría existir una mayor preferencia por mantener dinero líquido.

Ese comportamiento sería especialmente relevante si el impuesto redujera demasiado la diferencia entre el rendimiento financiero y otras alternativas percibidas como más sencillas.


¿Podría aumentar el uso de efectivo? 💵

Es uno de los riesgos que tendría que considerar cualquier reforma.

Si una persona percibe que mantener su dinero dentro del sistema financiero deja de ser suficientemente atractivo, podría decidir mantener una mayor cantidad de efectivo o buscar mecanismos alternativos.

Eso sería particularmente delicado en un país donde todavía existe una importante brecha de inclusión financiera.

La bancarización no depende únicamente de que una persona tenga una cuenta. También depende de que encuentre razones para mantener y utilizar sus recursos dentro del sistema formal.

Por eso, cualquier reforma debería analizar no solo la recaudación potencial, sino también sus efectos sobre la formalización y la intermediación financiera.

Un impuesto que aumente la recaudación en el corto plazo podría terminar generando costos económicos si incentiva comportamientos que reduzcan el ahorro formal.


¿Qué ocurrió cuando se discutió algo parecido en 2006? 📜

No sería la primera vez que se debate en Perú la posibilidad de gravar los intereses de los ahorros.

En 2006 hubo una discusión pública sobre la aplicación de un impuesto a los intereses de los depósitos. La controversia llegó incluso a la prensa económica de la época, que advertía sobre sus posibles efectos en el mercado financiero.

La discusión de entonces muestra que el problema no es únicamente tributario.

Cuando se grava el rendimiento del ahorro, la decisión puede modificar el comportamiento de los depositantes, las condiciones ofrecidas por las entidades financieras y la cantidad de recursos que permanecen dentro del sistema.

Por eso, la experiencia anterior vuelve a cobrar importancia cuando se analiza qué podría ocurrir después del vencimiento de la exoneración actual.


¿Sería posible una tasa escalonada? ⚖️

Una de las alternativas que podría discutirse es establecer un umbral.

Bajo un esquema de ese tipo, los pequeños ahorros podrían quedar protegidos y la tributación comenzar únicamente cuando los intereses o los depósitos superen determinado nivel.

No obstante, esto es una alternativa de diseño tributario, no una medida aprobada para 2027.

La diferencia es importante porque una tasa única aplicada indiscriminadamente podría producir efectos distintos sobre una persona que mantiene S/ 5,000 como fondo de emergencia y otra que conserva varios cientos de miles de soles como inversión financiera.

Una estructura escalonada buscaría introducir una mayor diferenciación, aunque también haría más compleja la administración del impuesto.


¿Cuánto podría terminar pagando una persona?

Todavía no existe una respuesta única.

El monto dependería de la norma que eventualmente se apruebe, de la base imponible y de la tasa que corresponda.

Por eso, utilizar hoy una tasa de 5% para calcular cuánto pagará cada ahorrista en 2027 sería incorrecto si se presenta como una obligación ya definida.

Ese porcentaje puede aparecer como escenario o referencia dentro del debate, pero no debe confundirse con una tasa aprobada.

La pregunta correcta para el ahorrista será otra: ¿cuánto rendimiento neto me quedará después de cualquier impuesto que finalmente se establezca?

Ese dato permitirá comparar realmente un depósito con otro producto financiero.


¿Qué deberían hacer los depositantes por ahora? 💡

No hay razón para retirar el dinero de una cuenta únicamente porque se esté discutiendo un posible cambio tributario.

La decisión dependerá de una norma que todavía no está definida.

Mientras tanto, una persona que mantiene ahorros puede hacer algo mucho más útil: conocer cuánto recibe actualmente por sus depósitos, comparar las tasas entre entidades y distinguir entre liquidez, rentabilidad y seguridad.

También conviene evitar decisiones basadas únicamente en la tasa nominal.

Un depósito que paga más puede tener condiciones diferentes, un plazo más largo o restricciones para retirar el dinero antes del vencimiento. La comparación debe hacerse sobre el rendimiento efectivo y las condiciones completas del producto.

Y si se modifica el tratamiento tributario, será necesario volver a calcular el rendimiento neto.


¿Qué tendría que definir el Gobierno antes de cambiar las reglas? 🏛️

Si finalmente se plantea un nuevo tratamiento para los intereses de los depósitos, el diseño de la medida será determinante.

Entre los aspectos que tendrían que quedar claros están:

  • qué tipos de depósitos estarán alcanzados;
  • si el impuesto recaerá sobre los intereses y no sobre el capital;
  • qué tasa se aplicará;
  • si existirá un mínimo exento;
  • cómo se tratarán los pequeños ahorristas;
  • quién efectuará la retención;
  • cómo funcionará el mecanismo para los distintos tipos de entidades;
  • qué ocurrirá con los depósitos ya contratados;
  • y si habrá diferencias según el tipo de contribuyente.

Estas condiciones pueden cambiar por completo el impacto final.

Por eso, conocer únicamente una eventual tasa no será suficiente para determinar cuánto pagará cada persona.


¿El impuesto podría terminar cambiando la forma de ahorrar?

Sí, pero su magnitud dependerá de cómo se diseñe y de la respuesta del mercado.

Un impuesto sobre los intereses reduciría el rendimiento neto del ahorro afectado. Las entidades financieras podrían reaccionar modificando sus tasas, productos o estrategias para captar depósitos, mientras que los clientes podrían comparar más intensamente entre instituciones y alternativas de inversión.

El efecto más delicado aparecería si la medida redujera los incentivos para mantener recursos dentro del sistema financiero formal.

Pero también existe el argumento contrario: una reforma correctamente diseñada podría aumentar la recaudación sin producir una alteración significativa del comportamiento de la mayoría de los ahorristas, especialmente si protege los depósitos de menor tamaño.

Todo dependerá de los detalles.


¿Qué significa esto para los ahorros desde 2027?

El escenario que enfrentan los depositantes no es todavía el de un impuesto aprobado, sino el de una exoneración que vence al finalizar 2026 y cuyo futuro deberá definirse.

Mientras esa decisión no se concrete, cualquier cifra sobre cuánto pagará cada ahorrista debe considerarse referencial y no una obligación tributaria vigente.

Lo que sí está claro es el tamaño del mercado involucrado: cientos de miles de millones de soles permanecen en el sistema financiero y millones de personas utilizan cuentas para ahorrar o administrar sus ingresos.

Por eso, la verdadera pregunta para 2027 no será simplemente si habrá un impuesto, sino qué rendimiento quedará finalmente en el bolsillo del ahorrista después de las nuevas reglas.

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Jorge Andrés Amaya

Economista y Magíster en Administración, amante de la innovación digital.
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